Estatua dedicada a Sadako Sasaki en el Parque de la Paz de Hiroshima

El deseo de Sadako, paz en el mundo

Las mil grullas de origami se convierten en un símbolo de paz con motivo de la historia de Sadako Sasaki (1943-1955),  niña japonesa que deseó curarse de su enfermedad producida por la radiación de la bomba atómica (Little Boy) que cayó sobre Hiroshima en la Segunda Guerra Mundial. Mientras estaba en el hospital, su amiga Chizuko dos años mayor que Sadako también enferma, le contó la leyenda japonesa (Senbazuru) que concedía cualquier deseo a quién plegara mil grullas de origami.

Sadako decidió que haría 1.000 grullas de papel. Pensó que su deseo no sólo sería para curarse, sino también para que todo el mundo pudiera vivir en paz y no hubiera más guerras. Sadako no pudo superar su enfermedad y tampoco acabó de hacer todas las grullas (tuvo que detenerse en la 644). Pero Chizuko y muchos otros amigos llegaron a hacer las 1.000 grullas, que de esta forma, se convirtieron en un símbolo de la paz en todo el mundo.

Estatua dedicada a Sadako Sasaki

En el Parque de la Paz de Hiroshima fue construida la estatua dedicada a Sadako en 1958, en la base está escrito «Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo». La historia fue tan impactante que trascendió los límites de Japón, convirtiéndose en un referente mundial de los movimientos pacifistas.

Estatua dedicada a Sadako Sasaki en el Parque de la Paz de Hiroshima

Estatua dedicada a Sadako Sasaki